Waking Up

11 June, 2008

La siesta, la única tradición española decente, honrada y honesta que hemos exportado. La siesta, que tan bien sienta en veranito, con tanto calor, y tanta mierda en la tele.

Ahora mismo, teniendo en cuenta mis circunstancias actuales - sí, sigo de baja -, debo decir que la duermo casi a diario, siempre que no tengo nada que hacer, lo que me ha valido el apelativo de marmota por parte de mi chico.

A lo que íbamos, os voy a contar un par de despertares que he tenido en estos últimos días, pues tenía ganas de escribir de nuevo, y qué demonios, si alguien escribe sobre la reproducción asexual del caracol del Amazonas, bien me puedo poner yo a escribir este tipo de chorradas, ¿no?

Como primer ejemplo, pongamos el despertar brusco de ayer. Y al decir brusco, no exagero. Estoy en mi cama, con un sueño de estos de los míos en los que vuelo y corro y hago ese tipo de cosas que sólo se pueden hacer en sueños, cuando me despierta un estrépito que suena tal que así: Vruuuumcratacrás.

Me despierto sobresaltado, no es para menos, y veo la siguiente escena. El ventilador, situado en la estantería superior del escritorio, se ha caído. En su caída, ha golpeado la tabla deslizante donde se pondría el teclado - si tuviera -, arrancándola de cuajo, y llevándola al suelo junto con lo que encima de ella había: los altavoces portátiles del iPod, el iPod, el disco duro externo, una decena de CDs de música esperando catalogación, un par de libros, la latita abierta donde echo la calderilla, las llaves… Menudo estropicio. Por suerte, el portátil estaba en la silla al lado de mi cama, que últimamente me estoy volviendo algo vago. Y aparte de dos cajas de CD rotas, mucha calderilla por el suelo, y un escritorio medio jodido, no hay nada más que lamentar. Los aparatos electrónicos siguen funcionando, y creo que el escritorio tiene arreglo. Ya os diré.

Otro despertar, este más sosegado, pero también con su parte sorprendente. Tiradito en mi cama, como todas las tardes, el Ghost Opera de Kamelot sonando - me he enganchado al disco, es buenísimo -, y oigo la puerta abrirse. Me despierto pero me sigo haciendo el dormido porque me encuentro cansado, pero entonces el intruso se acerca a mí, y empieza a llamarme.

“Titi, titi, despierta, vístete y vamos a coger el autobús para ir a comprar un libro de Winnie the Pooh, vistete”

A lo mejor mis amigos tienen razón y el niño pasa demasiado tiempo conmigo (ya incluso ha merendado un par de veces en Starbucks). Y aunque no sé si debería decir esto, se me cayeron los huevos al suelo cuando vi a Dani coger a mi sobri en brazos. Nunca lo habría imaginado, pero es un padrazo y todo.

Y bueno, también están el resto de despertares típicos: alguien que te llama por teléfono para que le arregles el ordenador, las obras en la calle, los coches haciendo jaleo, etcétera, etcétera, etcétera.

Ah, sí. He vuelto. Y el nuevo diseño del blog viene en camino (ahora sí).

Banda sonora: Julien K - Waking up.

5 Comments »

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  1. Al final me vas a emocionar y todo :’( :P

    Comment by Thanent — 11 June, 2008 @ 8:40 pm

  2. Si lo volvéis adicto al mocca blanco os pedirán daños y perjuicios, ya verás.

    Comment by kentaru — 11 June, 2008 @ 11:24 pm

  3. Nah, si no es para tanto… sólo le dejamos comer galletitas.

    Comment by stygyan — 11 June, 2008 @ 11:26 pm

  4. ya, ya, así se empieza. Luego el larguirucho que tienes al lado le dirá que pruebe un sorbito, y no habrá marcha atrás.

    Comment by kentaru — 11 June, 2008 @ 11:34 pm

  5. La era del mocca Blanco se acabó, ahora llegó la era del Capuccino jejeje :)

    Comment by Thanent — 12 June, 2008 @ 2:23 am

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