El hombre más afortunado del mundo

17 October, 2007

Acabo de ver esta historia en Digg, y viendo lo increíble que es, no me resisto a compartirla, esta vez en español, para los que no sean capaces de leer inglés.

En un frío enero de 1962, un profesor de música croata llamado Frane Selak viajaba de Sarajevo a Dubrovnik en tren. Bueno, ahí es donde pensaba que iba. Poco se olía que iba a comenzar una extraña odisea de 40 años marcada por accidentes raros y experiencias cercanas a la muerte.

El tren que llevaba a Selak en 1962, descarriló inexplicablemente y cayó en un río helado, matando a 17 pasajeros. Selak consiguió nadar hasta la orilla, sufriendo hipotermia, shock, cardenales y un brazo roto, pero muy contento de seguir con vida.

Un año más tarde, Selak estaba en un avión volando de Zagreb a Rijeka cuando una puerta del mismo fue arrancada por el viento, de tal manera que Selak fue absorbido por el exterior. Unos minutos después el avión se estrelló; 19 personas murieron. Selak se despertó en un hospital, había sido encontrado en un montón de heno y sólo tenía heridas lves.

En 1966 iba en un autobús que se salió de la carretera y cayó a un río. Cuatro personas murieron, pero no Selak, el cual sufrió sólo heridas menores.

En 1970 iba conduciendo cuando su coche salió ardiendo. Consiguió parar y salir del coche justo antes de que el depósito de combustible explotara, haciendo que el coche fuera devorado por las llamas.

En 1973, un surtidor de gasolina defectuoso derramó gasolina encima del motor de otro coche de Selak, haciendo saltar llamas de los conductos de aire. Su única herida: perdió casi todo su pelo. Sus amigos empezaron a llamarlo ’suertudo’.

En 1995 fue atropellado por un autobús en Zagreb, pero sólo recibió heridas superficiales.

En 1996 estaba conduciendo por una carretera de montaña, cuando al girar una esquina vio un camión que iba directo hacia él. Lanzó el coche a través del quitamiedos, saltó del coche, aterrizó en un árbol y vio su coche explotar 300 pies más abajo.

Las malas (y buenas noticias) viajan rápido.

Ya empezaba a tener una reputación internacional por su increíble habilidad para sobrevivir: ‘Puedes mirarlo de dos formas’, dijo Selak. ‘Soy el hombre más desgraciado del mundo o el más afortunado. Prefiero creer lo segundo’

¿Cómo termina la historia de Frank Selak? Con suerte, por supuesto. En junio del 2003, con 74 años, Selak compra su primer boleto de lotería en 40 años, y gana más de 1 millón de dólares. ‘Ahora voy a disfrutar de mi vida’, dijo, ‘Siento como si hubiera renacido. Supe que dios me había estado cuidando todos estos años.’ Le dijo a los periodistas que planeaba comprarse una casa, un coche y una lancha motora, además de casarse con su novia. (Había estado casado cuatro veces anteriormente, sobre lo cual dijo ‘Mis matrimonios también fueron desastres’.

Actualización: En 2004 Selak fue contratado para un anuncio australiano de Doritos. Primero aceptó el trabajo, pero luego cambió de idea y rehusó volar a Sydney para la grabación. La razón: no quería poner a prueba su suerte.

Leído a través de Digg.
Historia original en Neatorama

Chocolatástico

No soy visor habitual de telenovelas, por no decir que no las veo nunca (a no ser que Video Girl Ai cuente como culebrón). Tal vez sea por eso que el hilo argumental de la nueva telenovela de Antena 3 - la cual acaban de anunciar en el intermedio de los Simpsons - me parece un poco ridículo.

Una señora mala malosa le encarga a su hijo que averigüe la receta de chocolate que usa la protagonista, que más que pastelera parece un top model, y cómo no, el hijo maloso se enamora. ¿Cómo cojones se puede sacar un guión sobre espionaje industrial en el mundo de la pastelería?

¿Tan mal están los guionistas sudacas? Menos mal que tienen a gente como Hernán Casciari o Darío Adanti para limpiar el honor sudamericano, porque si no, creería a pies juntillas la frase de Pedro Vera: Esto no es otra cosa que una venganza por lo de Colón, Cortés y compañía.

P.D.: Lo de Escenas de matrimonio ya me parece algo fuerte, pero como ésto también tenga audiencia, dejaré de tener fe en la humanidad. Al menos en la parte de humanidad que le corresponde a España.