Decisión extraña
12 October, 2007En el post anterior, mencioné algo acerca de abandonar la descarga de MP3 durante un tiempo (promesa rápidamente incumplida), y de ello voy a hablar ahora.
La decisión vino precedida por una limpieza un tanto bruta de mis mp3: todos, sin excepción, fueron a la papelera. Bueno, sí había una excepción: el par de discos que había comprado en iTunes.
¿Por qué lo hice? Empecé a pensar que la música había dejado de ser algo ‘importante’. Cuando tienes música por tenerla, sobre todo la descargada de internet, dejas de apreciarla, en serio. Tenía más de tres mil canciones, y os puedo asegurar que no escuchaba ni una cuarta parte. Qué cojones, si superaba la décima ya era suerte.
Así que me decidí a seguir estos pasos:
Punto 1 - Borrar todo. No dejar nada, salvo lo no recuperable (léase compras en iTunes)
Punto 2 - Empezar a ripear poco a poco los CDs originales. Nada de meter prisa, sino eligiendo bien lo que quiero ripear, de forma alternada: Un cd favorito y un cd que realmente no haya disfrutado. Y ojo, lentamente. Dos cds al día de máxima, y a ser posible incluso menos.
Punto 3. Escuchar los discos, una y otra vez, saborearlos, disfrutarlos.
Y el último punto, pensado para un futuro relativamente lejano: Abandonar el p2p (en cuanto a música se refiere). No vale la pena, al menos tal como yo lo veo. Por mucho que me joda el canon, debo reconocer que si me gusta una canción o un disco me gusta que el artista cobre por ello - sí, vale, sé que las discográficas se llevan gran parte de la pasta.
Para llegar a ese punto, primero tengo, lógicamente, que volver a trabajar. Un par de discos al mes, incluso más, no resulta tan caro. Y si lo que te gusta es una canción suelta, iTunes al canto.
Y sobre lo de que se disfruta más cuando pagas por ello, tengo una pequeña anécdota. No sé si conocéis Avantasia, el gran proyecto de Tobias Sammet. Lo tenía descargado, pero realmente no le prestaba atención. El otro día lo compré en MediaMarkt y ahora estoy descubriéndolo de verdad. Me encanta. No puedo parar de escucharlo. Y pensar que en la tercera parte canta Alice Cooper…
PD: ¿Habéis probado a oler el libreto de un álbum recién comprado? Huelen genial. Probadlo.
