Duda existencial
30 June, 2007¿Por qué cuando un libro es antiguo se traduce el nombre del escritor, como es el caso de Maquiavelo, y no se hace actualmente de la misma forma? ¿Te imaginas El código Davinci, por Daniel Marrón?
¿Por qué cuando un libro es antiguo se traduce el nombre del escritor, como es el caso de Maquiavelo, y no se hace actualmente de la misma forma? ¿Te imaginas El código Davinci, por Daniel Marrón?
Como ya antes han hecho otras personas, me apropio del título de ‘Mamá Ladilla’, con la intención de escribir una pequeña lista de eso, de cosas que joden. Teniendo en cuenta mi actual situación, todas estarán relacionadas con enfermedad, hospitales y demás.
Tener las cosas al alcance de tus ojos y no de tus manos
Esta mañana, al irse Dani, empezó a romper la fiebre, con todo el sudor que ello implica. Yo estaba pasando calor, y por la ventana no entraba ni una pizca de aire. Y ahí estaba, el abanico. A un metro escaso de mi cama. Y yo sin poder levantarme…
Cagar tumbado
No hay cosa que me joda más. No sólo te cuesta el doble al carecer de la ayuda de la gravedad, sino que la postura es incómoda a más no poder. Y la cuña metálica te hace bastante daño cuando llevas más de 2 minutos. Y no hablemos de la parte de la higiene… Como digo yo, no hay nada como un Señor Roca en condiciones, un par de Jueves atrasados o algún librito,y una media hora de calma.
La higiene en general
Llevo una semana sin lavarme el pelo. Llevo una semana lavándome a base de una especie de esponjitas que sueltan jabón al mojarlas, en la misma cama, para luego secarme en la misma y aguantar como se pueda el dolor que te inflige el cambio de cama. A un lado, a otro, mordiéndote los labios para no gritar… Echo de menos mi ducha con Iron Maiden de fondo.
La tele
No sólo no tienes ningún canal que no sean los normales analógicos de toda la vida, sino que para rematar te clavan 4 euros por 24 horas diarias. Robo a mano armada, prácticamente. Y por mucho que me joda reconocerlo, el volumen de mi macbook no es el suficiente para ver películas con el jaleo que aquí se arma.
La indefensión
A veces no queda más remedio que quedarte solo. Hoy por ejemplo mi chico tenía que ir a estudiar (mucho hizo quedándose la noche conmigo), y mi madre no puede llegar hasta las 12 o 1. En estos momentos, de no ser por las enfermeras – y hay que reconocer que da corte llamarlas para ‘tonterías’ – estás completamente indefenso. En estos momentos apenas me queda agua, y para rematar, la poca que tengo no está ahora mismo al alcance de mi mano.
Las vías y los botes
Pongan donde los pongan, joden. Si te ponen la vía intravenosa en la muñeca, no puedes girar bien la mano, ni apoyarte en esa mano porque duele al hacer el esfuerzo… Si, al contrario, te la ponen en el reverso del codo… olvídate de mover mucho ese brazo. Ayer lo hice, la vía se salió y empecé a sangrar. Y botes, y botes, y más botes: que si sueros, que si antibióticos, que si calmantes… Y por favor, no nos olvidemos de los tubitos, que te hacen difícil cualquier movimiento.
Creo que voy a seguir haciendo listas de estas. Son buenas para el autoconocimiento y esas chorradas.
Nunca antes había estado enamorado. Creía que sí, pero ¡ja!. Había estado encaprichado, atraído sexualmente, no sé. A lo mejor si lo estuve, pero nunca fui correspondido. Y mírame ahora.
Tres meses ya con mi pareja, aunque le llevo conociendo desde hace años (creo recordar que lo conocí en febrero del 2005, estando todavía en silla de ruedas). Al principio fue sólo un ligue tonto, ya sabéis, de los que se conocen por el chat… incluso estuvimos un tiempo sin hablar. Luego volvimos a hablar, y a quedar, y a tener amigos en común…
Estuve negándome lo evidente durante mucho tiempo. En nombre de mi bisexualidad, creo. Supuestamente los bisexuales queremos a las chicas para salir y a los chicos para sexo. Y ahí estaba yo, alternando alguna relación corta con alguna chica que otra (todavía tengo que pedirle perdón a cierta persona) con algún polvo ocasional con tíos. Más de uno, a decir verdad, ya que las chicas son ‘complicadas’. Si no sabéis lo que quiero decir, probad a meteros en un chat gay a pedir un polvo rápido. Lo consigues en cosa de unos minutos, es increíble la facilidad con la que se folla en el mundo gay. Sin embargo, si lo haces en un canal general (tipo canal sevilla), primero se ríen un rato, te insultan y luego te banean. Y ojo, esto no lo digo por experiencia propia.
Al final me di cuenta. Había demasiados detalles que apuntaban en esa dirección, y alguna que otra persona me ‘empujó un poquito’. Ya sabes que me refiero a tí, Lobete. ¡Wof! Y ahí me lancé, a declararme, como sólo se hace en las películas.
Tres meses llevamos ya saliendo, y a cada día que pasa estoy más contento de haber dado el paso. Tres meses, y cada vez que le tengo a mi lado, sigo siendo feliz. Cada vez que recibo un mensaje suyo en el móvil, cada vez que hablamos, o cada vez que me besa toco el paraíso.
Espero, no, sé que esto va a durar mucho. Muchísimo. No pienso soltar a Dani en lo que me queda de vida. Y por lo que sé, él tampoco.
Recuerdo una viñeta de ‘Para tí que eres joven’, la historieta que publican Albert Monteys y Manel Fontdevila en ‘El Jueves’. Era sobre los domingos, creo. Salía una chica, en la cama, arropada hasta el cuello, diciendo ‘Ya me duele la espalda de estar acostada, pero no tengo ganas de levantarme’.
Creí que era imposible que te doliera la espalda de estar tumbado. Que me lo digan ahora, que llevo ya una semana en la misma cama, sin moverme. Mi espalda me está matando. Mucho.
Como seguramente ya sabéis, me gusta coleccionar cosas, y me engancho con facilidad a cualquier hobby que implique atesorar cosas. Ya sea música, pelis, libros, cromos (cuando era pequeño). Ahora estoy continuando una colección de la cual casi ni me acordaba, aquella que inicié en septiembre del 2004: estoy coleccionando placas y tornillitos de titanio, de los que se usan para ayudar a soldar las fracturas.
El domingo 17, yendo a comer al centro resbalé de forma tonta en un paso de cebra: la pintura que usan ahora para las líneas blancas es cuasi-antiadherente. Resultado: rodilla destrozada. En palabras textuales del médico: ‘pon una galleta en la mesa y dale un puñetazo; así está tu rodilla’.
Empiezo a pensar que alguien me ha echado mal de ojo. Siempre que las cosas me empiezan a ir bien, como ahora, que tengo pareja (te quiero, Dani), que tengo un curro con un sueldo bastante decente, que en definitiva empiezo a disfrutar de la vida, aquí me tenéis de nuevo en el hospital, recién operado y aún viendo las estrellas cada vez que muevo un poco la rodilla.
Espero estar bien para agosto, que me voy con Dani a Barcelona, ya os contaré.
Ahora tocan los agradecimientos. Gracias a mis padres, que se ponen muy nerviosos cada vez que me pasa algo; a mi hermano, aunque casi lo primero que hizo al verme fue decir que tenía que adelgazar; a mi sobri, que con sus dos añitos y medio ya dice cosas como ‘Yo ando con cuidadito para no resbalar como el titi’; a todos los amigos que han venido a verme, a los que vendrán y a los que no puedan venir; y cómo no a Dani, por todo su apoyo, su amor y la nintendo DS que hace que los momentos de hospital sean menos traumáticos. Y por pasar una noche conmigo aunque no fuera como la que yo tenía planeada.
No-gracias a todos esos mamones que cierran la wi-fi con contraseña. Gracias a vosotros no puedo conectarme desde el hospital.
PD: Este texto fue escrito hace tres días, pero la imposibilidad de conexión no me permitió subirlo. Espero que os guste.