¿Alhaurín? ¡Chorradas!

26 September, 2006

Las fuerzas de seguridad guatemaltecas se apoderaron de una prisión controlada durante 10 años por los propios presos, los cuales producían drogas, vivían en espaciosas casas, poseían abundantes artículos de lujo e incluso alquilaban espacio de la cárcel para montar restaurantes y tiendas(…)

Una de las casas, pertenecientes a un narco colombiano, tenía hasta un jacuzzi. (La casa) tenía una cama king-size, dos plantas, y estaba vigilada por perros con pedigrí

Joder, y luego decimos de Marbella. Al menos allí la mayoría de lujos los dejaron de tener al entrar en la cárcel (vale, salen en nada, pero algo es algo).

Fuente en CNN

La belleza

24 September, 2006

El concepto de lo bello es variable según los individuos, las civilizaciones, las épocas o los grados de alcoholismo.

Jorge Maronna y Daniel Samper - Cantando bajo la ducha

¿Por qué compro cds?

22 September, 2006

Es algo que no entiendo, a decir verdad.

Cada vez que compro un cd nuevo, prácticamente lo primero que hago es pasarlo a mp3 para tenerlo en el disco duro, consiguiendo casi el mismo resultado que conseguiría de bajarlo de, digamos, el eMule.

Lo hice con el nuevo disco de Blind Guardian (un disco altamente recomendable que ya he escuchado casi un centenar de veces; cuando me da el ansia, me da). Lo hice con los tres cedés que me regalaron ayer (gracias, Gabi). Y lo haré con los próximos que caigan, claro está.

Las razones para convertirlos a mp3 son varias. Primero, no rallar el disco. Segundo, tenerlo todo al alcance de la mano sin tener que ir a buscar el cedé a la estantería. Y tercero, y más importante, poder rellenar mi reproductor de mp3 con canciones frescas sin tener que ripear los cedés a última hora.

Las razones para comprarlos no las tengo tan claras. En el asunto de Blind Guardian sí: soy coleccionista, friki, y orgulloso de ello. ¿Los demás? Supongo que me gusta ver las estanterías llenas. Supongo que me encanta el ritual de abrir el plastiquito, ya sea con dedos o con el cúter. Supongo que me gusta poder hojear el libreto, observando un buen diseño; quizás por eso me sentí timado con ‘Neonai’ de Lake of Tears.

Las razones no las encuentro claramente. Lo que sí está claro es que seguiré comprando. Y que no me gusta la idea de las tiendas virtuales; no me gusta pagar por un puñado de bytes.

Si compráis cedés (sé que hay gente que todavía lo hace), ¿qué razones tenéis para hacerlo?

Valor y al toro

19 September, 2006

Hoy he hecho algo que tenía en mente desde hace mucho tiempo, pero nunca había conseguido reunir el valor o la caradura para hacerlo.

Me planté en una imprenta, y le pregunté a la chica del mostrador que si podía hablar un momento con el encargado, por temas de trabajo.

Me presenté, le di la mano, le dije que había hecho un curso relativamente cerca (en la misma calle), y que por desafortunados azares de la vida no había podido terminar las prácticas. Que estaba buscando un sitio en donde trabajar, o hacer unas prácticas para poder ponerme al día y empezar a trabajar en serio en el mundillo del diseño gráfico.

Mañana tengo una prueba.

No era tan difícil, ¿verdad?

La sinceridad es importante

Un 98% de la gente miente a diario. Este porcentaje recién inventado es una clara muestra de ello.

Tal vez sean mentirijillas pequeñas (no, cariño, estuve en el trabajo hasta tarde), o mentiras gordas (Irak tiene armas de destrucción masiva). Las hay pasadas (te juro que ayer estuve enfermo), presentes (estoy a punto de llegar), y futuras (mañana dejo de fumar). Las hay puntuales (sí, domino perfectamente la informática), y las hay reiteradas (¡ha sido la eta!).

Las hay de muchas clases, pero todas, sin excepción, hacen daño. Tal vez poco, tal vez mucho, tal vez directamente o de forma indirecta, pero lo hacen.

A partir de hoy me propongo mentir un poco menos, y así restituir un poco de calma a este absurdo mundo donde vivimos.

¿A qué viene esto?

Hoy me encontré a una vieja compañera de curro, con la que compartí buenos momentos este verano. A mí me dijeron que no daba la talla por no tener creatividad, cosa que en cierto modo afectó a mi autoestima. La verdad es otra, que yo ya me sospechaba: sólo me querían para hacer un mes de sustitución por vacaciones.

Algo se aprende.

Leña al fuego

16 September, 2006

Nuestro amigo Benedicto ha sorprendido a propios y extraños con las siguientes palabras…

Muéstrame lo nuevo que ha traído Mahoma y ahí sólo encontrarás cosas malas e inhumanas como que ha ordenado difundir con la espada la fe que predica.

Estamos en una época tensa. Judíos y árabes se masacran por un trozo de tierra, el presidente de Irán tiene objetivos nucleares, Estados Unidos sigue ocupando Irak, y de repente, el líder de una secta mundial, suelta un comentario que a todas luces, es ofensivo.

¿Podría alguien explicarle a Nazinger el significado de la palabra diplomacia?

Que conste: No estoy de acuerdo con la religión musulmana. Todas las religiones organizadas me parecen la misma mierda.

PD: El papa también mencionó, hace poco, que el mundo occidental se había vuelto sordo a Dios. Ojalá el mundo árabe se vuelva también sordo hacia Alá. Se arreglarían muchas cosas.

Windows en evidencia

El otro día, navegando por la red, me encontré con lo siguiente: Steve Ballmer, uno de los directivos de Microsoft, estaba dándose una vueltecilla por una boda, y el padre de la novia le pidió que por favor le mirara el ordenador. Usaba Windows y le iba exasperantemente lento.

El simpático directivo aceptó la oferta, y se llevó la máquina a su casa. Dos días después, se rindió; no era capaz de quitarle todos los virus, troyanos y demás malware que infestaba el ordenador.

Llevó la máquina a la empresa, y se la dejó a un grupo de ingenieros informáticos que se tiraron ¡varios! días con la máquina, encontrando más de cien elementos dañinos, algunos de ellos imposibles de erradicar.

Palabras de Jim Alchin (vicepresidente de Microsoft Platforms & Services)

Entre los programas había uno que desactivaba automáticamente los antivirus. Esto abrió nuestros ojos a lo que pasa ahí fuera. Si uno de los hombres que está en la cima y un equipo de los mejores ingenieros de Microsoft se enfrentaron a una derrota segura, ¿qué oportunidad tiene la gente normal para tener su equipo libre de virus?

Sin comentarios. Menos mal que la semana que viene llega mi nuevo Macbook. ¡Bye bye, Windows!

Fuente en MacDailyNews

Actualización: Leyendo el artículo original, dan más datos. Y el dato que de verdad asusta es este.

Ballmer y Alchin no se hicieron millonarios perdiendo oportunidades de negocio, así que la semana pasada Microsoft lanzó LiveOneCare

Tiene cojones. Te vendo un sistema operativo lleno de agujeros y de fallos de seguridad que no debería tener, ¡y encima te cobro por los parchecitos! McAffee y Norton ya preparan la contraofensiva.

Always look at the bright side of life

13 September, 2006

Hoy mi padre, haciendo un esfuerzo, fue al banco conmigo. Ya está mucho mejor, pero claro, todavía le falta algo de fuerza, así que es un trabajito.

Íbamos con intención de preguntar sobre la financiación para mi futuro nuevo ordenador, el cual estoy deseando tener en mis manos. Pero esa es otra historia, y no la que nos interesa ahora mismo.

Llegamos y había una cola imponente en la puerta del banco. Enorme. Me acerco, haciéndome paso entre la aglomeración de gente (cualquiera diría que es primero de mes), y veo el banco vacío. No, no del todo. Hay un hombre mayor tumbado en el suelo. Y encima de él, otro hombre haciéndole un masaje cardíaco. Vaya, así que por eso toda esta gente está aquí esperando.

Dos minutos, cinco minutos, ninguna novedad. Y llega una ambulancia de nuestro querido 061. Salen deprisa, como corresponde a una emergencia, y entran al banco.

Le hacen el relevo al hombre que le hacía los primeros auxilios, y empiezan un tratamiento de shock: masaje cardíaco, electros.

Hay una gran cantidad de gente. Yo me retiro, porque para ver esas cosas siempre hay tiempo. Pero me fijo en algo curioso: una mujer de unos 30 años le dice a unos chavales de 12 a 14 años que se retiren, que es de mal gusto, que no deberían estar ahí. Se inicia una discusión. Yo no me meto, a fin de cuentas estoy un poco de acuerdo, pero… ¿por qué no le dicen nada a las marujas de 60 años?

En definitiva: 30 minutos después los muchachos de la ambulancia proceden a cubrir al hombre con una sábana; el anciano no ha sobrevivido. Y cuelgan un cartel en la puerta del banco: ‘Esta oficina permanecerá cerrada hoy por incidencias’.

Me preguntó como habrá sido el shock para los trabajadores del banco. Quizá mañana lo sepa.

Pirata 1 - Legal 0

11 September, 2006

Siempre, siempre, se quejan de la piratería. Siempre se quejan de que el p2p les quita ventas millonarias.

Y digo yo… ¿no tendrán ellos parte de culpa?

Esta vez, aunque parezca raro no hablo de los precios, por lo normal desorbitados. Esta vez hablo de la manera de tratar a los fieles seguidores.

Dos semanas llevo esperando el disco de Blind Guardian, y no lo traen a ninguna de las tiendas de Sevilla, aunque está ‘pendiente de llegada’. Y el eMule está ahí, llamándome. Porque son Blind Guardian, que si no ya estaría descargado…

Salvajismo

10 September, 2006

Hoy he visto algo en la televisión que acaba de bajar en muchos enteros mi fe en la raza humana.

Ya os he mencionado mi aversión al mundo del toro. No entiendo como alguien puede pagar (incluso miles de euros, como esta semana pasada) por ver como matan a un pobre animal en directo.

No solo me parece una barbaridad, sino una hipocresía terrible; muchos hombres de los que llevan a los niños a ver corridas de toros se quejan luego de la violencia en los dibujos animados.

Hoy, han rizado el rizo.

Mencionaron un pueblo, no se cual, en donde se practica el siguiente juego. Un grupo de hombres se adentra en un lago, y montándose en una tirolina (creo que ese es su nombre), tienen que arrancarle la cabeza a un ganso vivo. Luego les dan puntuaciones relativas a la elegancia con la que han arrancado la cabeza del pobre animal, entre otras cosas.

¿Puedo preguntar dónde estamos? O más bien, ¿cuándo estamos? Creía que estábamos en el 2006 d.C.

Dos años

7 September, 2006

Es increíble el paso del tiempo. Ya han pasado 2 añitos exactamente desde aquel día en el que un accidente de tráfico casi me cuesta la vida.

En ese momento, como es lógico, me costó bastante verle el lado bueno; es más, era incapaz de creer que tuviera uno. Acababa de empezar unas prácticas interesantes en un trabajo que me apasionaba, estaba a punto de empezar a ir al gimnasio y mi autoestima estaba empezando a subir, así que aquel shock fue demasiado grande. Por fin parecía que mi vida se estaba arreglando en todos los aspectos, y en cinco segundos, cual cuento de la lechera, todo se derrumbó.

Sin embargo ahora, en la distancia, consigo verle un lado bueno. Por supuesto me sigo preguntando que habría sido de mí si aquel accidente no hubiera ocurrido, pero consigo verle un lado bueno al asunto.

Recuerdo todas y cada una de las frases de ánimo que recibí. Recuerdo cada una de las visitas de mis amigos. Recuerdo cada una de las llamadas de esos que supuestamente no son amigos: chateros de Barcelona, Madrid, Galicia… Recuerdo todos esos momentos mágicos: el día que salí del hospital, el primer día que vi la calle tras mi encierro en casa, la primera salida nocturna, los primeros (y tímidos) pasos…

Después de una experiencia así, cambia mucho tu percepción de la vida. Ahora intento aprovecharla mucho más, y creo que lo estoy consiguiendo. Ahora lo que me falta es un curro en condiciones. ¡Admito propuestas, chicos!

Mi gran duda, resuelta

6 September, 2006

Parecerá una estupidez, pero es algo que me llevo preguntando desde hace tiempo. No sé si conocéis las típicas cookies americanas. Esas galletitas con trocitos de chocolate. Mi pregunta (y la de muchos) es, ¿cómo se las apañan para que el chocolate no se derrita?

¡Internet me lo ha descifrado!

Al parecer se usa un tipo de chocolate especial, con muy bajo contenido en manteca de cacao. De hecho, si se derriten, sólo que este tipo de chocolate retiene su forma aún estando fundido (siempre que no le apliques presión, claro)

Nunca te acostarás sin saber una cosa más.

Solo en casa

Et voilá.. Aquí tenéis el último de los relatos que escribí en el hospital.

Estos días estoy experimentando algo realmente novedoso para mí. Llego a la 1 de la tarde a mi casa, y me la encuentro sola. Enciendo el aparato de aire acondicionado, para mitigar el tremendo calor del exterior, y luego pongo música.

Sólo eso. Música.

Sin tener que escuchar noticias repetidas una y otra vez (es verano, época de reposiciones hasta en los telediarios); sin tener que escuchar ‘noticias’ acerca de gente que no conozco y cuyo mayor mérito en la vida es haberse follado a alguien del que no oí hablar jamás. Sin aguantar la tele, en definitiva.

El momento difícil es la elección: ¿blind guardian? ¿guns’n'roses? ¿judas priest? ¿Diana Krall?

Luego me preparo algo de comer mientras escucho cualquiera de mis discos, a veces tarareando en voz baja, a veces cantando, a veces gritando, a veces simplemente escuchando… No sé si lo sabéis, pero intentad hacer la prueba. La comida sabe mucho mejor si no escuchas paridas de presentadores varios. Hasta un huevo frito sabe a gloria (y eso que siempre se me rompen las yemas)

Eso sí, hay otras posibilidades. Después de comer, abre un poco la persiana. Lo suficiente para que entre luz, pero no tanto como para que entre flama. Déjalo todo en silencio. Túmbate en ese sillón tan cómodo que tienes… ¡despatárrate! Abre un libro. Por favor, elige bien. Recuerda que estamos saboreando el momento. Intenta pasar de ‘El código DaVinci’ y similares. Ahora lee. Lee. Lee. Lee y lee. Si eres como yo, en tres horas, quizá en dos, habrás pasado la última página. Tal vez te haya quedado un sabor un tanto amargo, como de querer más. Eso pasa mucho. ¿A que el tiempo se ha pasado realmente rápido?

Si vives solo, o te has quedado solo un par de días, tienes que probar esto. También puedes ver una buena peli, o si se da el caso echar un buen polvo con alguien de tu sexo preferido. Cualquiera de las opciones son válidas para un día tranquilo en casa. Y no olvides lo más importante: apaga la tele.

Por cierto, buenas noticias: mi padre ya anda de vuelta. Gracias por vuestro interés.

Comienza una jornada

5 September, 2006

El mes pasado hubo un concurso de relatos sobre autobuses. No pude escribir nada a tiempo, aunque me hubiera gustado, ya que el premio prometía (un portátil). Aquí va un relato, cómo no, fuera de concurso.

Todos los días la misma gente. A diario, las mismas caras somnolientas, bostezantes, y por qué no, un poco hastiadas. Ya se sabe: la rutina y los madrugones afectan mucho.

Esa chica morena tan mona con su carpeta de la universidad. Aquel chico guapo con su mp3 a toda pastilla, escuchando algo que no consigo descifrar. El ciego con su perro guía, sentado en la parada…

Aún es muy temprano, pero Lorenzo ya anuncia su poderosa aparición veraniega. Sus rayos caldean el aire, evaporando las pequeñas gotas de rocío aposentadas en las brillantes hojas de los árboles.

Ahi viene. Nuestro autobús. Aviso al ciego, el cual se pone en marcha. Es increíble la capacidad de autonomía que tiene, algo que los que disfrutamos de la vista no podríamos ni soñar si de repente nos privaran de ella. Sube al autobús, y todos le seguimos.

Es parada de regulación, así que hay que esperar unos minutitos. Hansi Kürsch me canta suavemente al oído la canción del bardo, y desde unas páginas algo amarillentas, vuelvo a ver cómo Rincewind vuelve a huir, una vez más.

El bus arranca, y dejo de leer momentáneamente. Esta es La Calle. Su antiguo adoquinado hace no sólo que sea imposible de leer, también acalla con su traqueteo a cualquier cantante. Levanto la mirada, observando por los amplios ventanales como la ciudad empieza a funcionar. Gente caminando, en bicicleta o en coche; todo vale con tal de llegar a esa cita diaria con tus obligaciones.

¿Por qué escogí yo el bus? Para empezar, mi trabajo está lejos. No puedo ir caminando, y (por triste que parezca) aún no sé montar en bici. No tengo coche, ni quiero; no soporto los atascos, ni me apetece colaborar con más CO2 de la cuenta a la atmósfera. Le añadimos el insufrible precio de su mantenimiento, y ya se me quitaron todas las ganas de tenerlo.

Y luego está la gente. En un coche, la frase más normal dicha a otra persona es algo así como ‘¡[taco favorito], mira por dónde vas! En el autobús, sin embargo… ¿cuántos amigos se han hecho? ¿cuántos amores platónicos ha causado? ¿cuántas parejas se han formado por el simple hecho de compartir un cuarto de hora diario?

Por todo esto, y por aún más razones, uso el autobús. Ahorras dinero. Contaminas menos. Socializas y conoces gente. A veces incluso te enamoras. Como yo de esa chica morena de ojos oscuros a la cual nunca tuve el valor de decirle nada.

Una noche de hospital

4 September, 2006

Esto lo escribí anoche, aprovechando un momento de paz… espero que no os resulte demasiado pesado.

Hacía tiempo (por suerte) que no pasaba la noche en un hospital. No, no os preocupéis. O sí, preocupaos, pero no por mí. Esta noche estoy cuidando a mi padre, que sufrió un amago de infarto cerebral hace un par de días.

Pobrecillo, y pensar que hoy es su cumpleaños… supongo que 79 años son muchos años, y que el cuerpo tiene sus límites.

No recordaba el ambiente que se respiraba aquí, a veces tan ruidoso, otras tan callado. Han mejorado mucho las instalaciones, sobre todo en el asunto de los cuartos de baño. ¡Ahora hasta tienen ducha! Las enfermeras son tan simpáticas como siempre, aunque echo de menos a las estudiantes de enfermería de la última vez. ¡Menudos bombones!

La compañía no es mala. Una pareja de amables vejetes, que extrañamente llaman ¡abuelo! a mi padre, pese a ser aproximadamente de la misma quinta (unos diez años menos, según creo). Al pobre hombre le hacen un cateterismo mañana por la mañana, sea lo que sea eso. Le están haciendo ducharse con betadine en forma de gel, ¿gracioso, verdad? Y ahora empieza su noche de suplicio. Desde las 12 de la noche (faltan 15 minutos), no podrá ingerir nada. Parece una tontería, pero engaña mucho: nada es nada. Ni siquiera líquido. Yo lo pasaba muy mal. Coincidió el día de mi supuesta operación con un fiebrazo de tres pares, amén de las temperaturas típicas (y asfixiantes) de un septiembre en Sevilla.

No sé si podéis imaginarlo: el exterior a casi 30 grados, y el interior rozando los 40. Y sin poder beber ni una gota de agua. Seco como una mojama no es la expresión adecuada, más bien se queda muy corta.

Quizá os preguntáis por qué escribo esto. La verdad es que me aburro mil. Son sólo las 12, me quedan más de 12 horas aquí y no tengo ni idea que haré para mantenerme despierto una vez que se apaguen las luces. Traigo el mp3 cargadito de buena música; todo heavy, claro. Si aún con esto me costará mantenerme despierto, imaginaos con jazz. Si hubiera sabido que me quedaría esta noche en el hospital con más antelación, me hubiera descargado una selección de monólogos. Según he escuchado, de 2:30 a 4 está aquel programa de ‘Hablar por hablar’ en la SER. Le daré una oportunidad, aunque hace años que no lo escucho. Ay, ¡si tuviera un portátil! No sé si aquí hay wi-fi o no, pero eso no importa. Hay mil cosas que hacer con un PC sin usar la red. Podría escribir esto en OOWriter sin tener que usar boli y papel. Podría ver una peli con los auriculares puestos, o leer libros en pdf. Jugar, diseñar, retocar fotos. Eso sí que sería una buena forma de mantenerme despierto. Que por cierto, mi padre ya está roncando. Los vejetes me acaban de explicar el porqué de llamarle ‘abuelo’ a mi padre, y el que permanezcan despiertos y sin sueño es lo que me permite seguir escribiendo.

Ahora mismo estaría en el ordenador, intentando conocer gente interesante o hablando con mis amigos, aunque esto último lo sueloe vitar. No es que no quiera hablar con ellos; es que si abuso del messeger, ¿de qué cojones hablamos luego en el bar? ¡No conozco tantos chistes! (tampoco es que los cuente muy bien, hay que ser sincero).

Y de camino pienso en quién de confianza podría estar libre mañana por la tarde. De confianza, por que será al que le dé el dinero para traerme el nuevo disco de Blind Guardian, el cual estoy deseando tener en mis manos. Fui el viernes, quizás había llegado, quizás no. No habían abierto la mercancía todavía, y no lo harían hasta el día siguiente. Me hubiera llegado, pero por una parte tenía la boda de mi amigo Jesús, y por la otra, ese mismo viernes por la noche fue cuando mi padre sufrió el ataque. Al final, de la boda sólo vi la iglesia, y durante brevísimos instantes; todos saben de mi aversión por las religiones organizadas en general, y mi traje de chaqueta (!), aunque fuera de color claro, acentuaba la sensación de calor. Un poco más y tengo que escurrir la chaqueta al volver a casa.

Ahora que me fijo… es impresionante la capacidad que tengo para enrollarme. Intento escribir sobre una noche de hospital, y acabo mencionando las propiedades cuasi-esponjísticas de mi chaqueta nueva. Creo que haría bien cortando el rollo, de forma que me queden cosas que contar otro día. A este paso os cuento como empecé a usar el orinal. Buenas noches.