La miniconspiranoia

17 August, 2006

No sé si recordaréis, que hace unos cuantos años existía algo llamado tocadiscos. Sí, esa cosa que ahora sólo utilizan los djs. Y aquellos enormes discos de vinilo, los cuales sólo tienen interés para los ya mencionados pinchadiscos y para algunos coleccionistas ‘trasnochados’ entre los cuales me incluyo (vale, no tengo plato, y sólo tengo dos vinilos, pero sigo siendo coleccionista). Luego pasaron a los cedés, que decían que se rallaban menos, que eran más fáciles de cuidar (esto es cierto), y por último, tenemos a la música en formato digital: mp3, ogg, wma, mpc y todos los demás sabores.

Lo mismo pasó con los VHS. Se hicieron los láserdisc, que eran como cedés enormes, y luego los videocedés, y luego los dvds. Y los blueray y los hddvd que se avecinan.

¿Y los equipos de música? Mi hermano tenía un armatoste antediluviano que ocupaba prácticamente lo mismo que una lavadora de serie media. Ahora, tienes minicadenas con la misma potencia de sonido, y eso si tienes. Ya muchos utilizan el ordenador como centro multimedia.

Las televisiones, tres cuartos de lo mismo. Más pulgadas y más calidad de visionado y sonido, pero en mucho menos espacio.

Para qué hablar de los ordenadores, que aquello empezó con el Eniac, que ocupaba un edificio entero (vale, estoy retrocediendo demasiado en el tiempo) y ahora tenemos los portátiles y los barebones.

Ya hasta los libros se venden en formato digital, en el cual sólo ocupan unos cuantos cientos de kilobytes.

Podríamos decir que esto es sólo una lógica consecuencia del paso del tiempo, y de la mejora de las tecnologías, pero… ¿quién puede asegurarnos que no es una hábil conspiración para que pasemos de mansiones de tres habitaciones a conformarnos con pisos no ya de 30 metros cuadrados, sino de 10?

Espero vuestras opiniones (esto es una no-indirecta).